¿Aprendiste algo importante para no volver a sufrir la manía o la psicosis?

Encontrar lo que me llevaba al descontrol de mi mente me ayudó a no volver a sentir el riesgo de caer en una manía o hipomanía.

Me di cuenta de que algunos cambios en mi eran señales que tenía que atender. Moverme más rápido de lo normal, no poder dejar de pensar en algo o masticar deprisa. Tensarme para defender mi razón, o despistarme y meter el azúcar en la nevera. Mover mis ojos deprisa de un lado para otro o no ser capaz de controlar mi atención para escuchar a alguien.

Todo esto es pasado, como lo es la enfermedad para mí. Ya he cumplido cuatro años desde que tuve por última vez este tipo de sensaciones. Mi tranquilidad me da mucha seguridad y siento que nunca más volveré a pasar por ellas.

¿qué te ha ayudado para evitar un brote maníaco?

 

Hace mucho tiempo que no tengo las sensaciones que sentía antes de una manía.

La última vez recuerdo que había perdido el control sobre mis pensamientos. Como me di cuenta de que no podía pararlos descubrí algunas maneras de relajarme. Evité mirar donde las cosas o las personas se movían rápido. Fijé mi mirada en las nubes del cielo para evitarlo. Hablé más despacio y me moví más despacio. Dejé de hacer lo que llevaba mucho tiempo haciendo y me tomé un descanso de días.

Veo muy difícil que me vuelva a pasar. Sé lo que tengo que hacer si me volvieran a avisar los síntomas.

¿Y tú? ¿Cómo ha sido tu experiencia?

 

 

¿qué es lo que puede haber desencadenado tu hipomanía o manía?

 

Hace veinte años, necesitaba desesperadamente salir de una situación que me ahogaba. Como vía de escape, estaba obsesionado con dejar un trabajo para montar una empresa o un negocio. No me sentía capaz y quería demostrarme mi valía. La idea era muy recurrente y no era consciente de que me había envenenado con ella de una manera excesiva. Debido a una situación puntual, llegué a la conclusión de que era capaz de cualquier cosa y mi cabeza salió volando.

Me sentía tan bien que no necesitaba dormir y las ilusiones de futuro eran imparables. Fue la primera vez que sentí la euforia de la manía. Ser consciente de lo que me hacía tanto daño, me ha permitido la recuperación. Con el tiempo, fui identificando otros riesgos y pude atajarlos. Hoy es el día en que ya no siento ningún riesgo porque no tengo ninguna sensación de alarma.

Aunque tu experiencia puede haber sido muy diferente, piensa en lo que puede tener en común. Si escribes aquí tu comentario, puede que ayudes a otros a conocerse mejor y comprender lo que les pasó. Aunque no es un proceso fácil ni rápido, la remisión es posible. Es el motivo por el que sigo dedicándome a Esperanza Bipolar. Gracias por escribir.